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Menorca desentierra su casa árabe olvidada

Óscar Navarro 23 de July de 2026 55 lecturas 6 min de lectura
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El equipo llevaba semanas apartando tierra centímetro a centímetro cuando alguien encontró el cuenco. No era un objeto especialmente vistoso —una pieza de barro cocido, gastada por el uso—, pero bastó para que los arqueólogos supieran que habían dado con algo distinto. Aquel cuenco es un tabak, el recipiente donde una familia musulmana cocía su pan hace ochocientos años en Menorca. Y estaba justo donde lo habían dejado.

Una alquería casi intacta bajo las piedras de Torre d'en Galmés

El hallazgo se ha producido en Torre d'en Galmés, en el municipio de Alaior, uno de los yacimientos talayóticos más conocidos de Menorca y visitado cada año por miles de turistas que van buscando la prehistoria de la isla. Nadie esperaba encontrar, bajo esas mismas piedras milenarias, los restos de una vivienda rural islámica en un estado de conservación fuera de lo común.

La campaña, desarrollada a lo largo de seis semanas durante julio de 2026, forma parte del proyecto Menorca Archaeological Map (MAP), que reúne a la Universidad de Boston, la universidad estatal SUNY-Brockport, el Consell Insular de Menorca y la asociación Menorca Talayótica. Al frente de los trabajos está la doctora Amalia Pérez-Juez, especialista en Prehistoria y Arqueología por la Universidad Autónoma de Madrid y directora de los programas de Boston University en la isla.

Qué han encontrado exactamente los arqueólogos

La vivienda conserva un patio central en un estado que sorprendió al propio equipo, además de suelos de cal y paredes encaladas con restos de pintura roja todavía visibles. Junto al ya mencionado tabak, aparecieron hornillos de cocina, jarras, platos, vasos y tinajas de almacenaje. También una hebilla de cinturón decorada con las barras de la Corona de Aragón y un amuleto de plomo con una inscripción en árabe, dos piezas que, juntas, resumen el momento exacto en que un mundo dio paso a otro.

"Encontramos una maravilla de casa. El tabak —el cuenco donde se cocía el pan—, todo tipo de menaje y utensilios de cocina", ha explicado Pérez-Juez sobre el hallazgo.

Ocho siglos de al-Ándalus que Menorca dejó de contar

Menorca vivió bajo dominio musulmán durante más de cuatrocientos años, un periodo en el que la isla formaba parte de lo que las fuentes árabes llamaban las islas orientales de al-Ándalus. En esa etapa se fundó Madina Manurqa, germen de la actual Ciutadella, y la agricultura se transformó con la llegada de cultivos como la berenjena o el algodón. Fue, según los propios investigadores, una época de notable actividad económica, muy alejada de la imagen de paréntesis histórico con la que a veces se despacha.

Pese a ello, ese pasado ha quedado prácticamente borrado de la memoria colectiva de la isla. Pérez-Juez lo resume sin rodeos: "Este hallazgo es clave porque el período andalusí en Menorca está totalmente abandonado y olvidado. Existe una damnatio memoriae impresionante". El término, tomado de la práctica romana de condenar oficialmente el recuerdo de una persona, describe bien lo ocurrido: siglos de historia que apenas dejaron huella en los libros ni en el paisaje visible de la isla.

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¿Por qué se olvidó el pasado musulmán de Menorca?

La razón principal está en lo que vino después. Tras la conquista cristiana de 1287, ordenada por Alfonso III de Aragón, buena parte de la población musulmana fue expulsada o esclavizada, y con ella se perdió también la continuidad de su memoria escrita y oral. A diferencia de otras zonas de al-Ándalus, en Menorca no quedaron comunidades mudéjares o moriscas que mantuvieran vivo el recuerdo durante generaciones, así que ese capítulo simplemente dejó de contarse.

Del cuenco para el pan a la hebilla de la Corona de Aragón

Lo interesante de esta alquería es que su ajuar doméstico permite fechar con bastante precisión tanto su ocupación como su final. Las pruebas de carbono 14 realizadas sobre las vigas y las cubiertas sitúan la construcción entre los siglos XII y XIII, según ha detallado la propia Pérez-Juez. La cerámica hallada, típica del periodo almohade, encaja con esa cronología y confirma que la casa estuvo habitada hasta prácticamente el momento de la conquista cristiana.

La hebilla con las barras de Aragón, en cambio, pertenece ya a los años posteriores a 1287. Su presencia en la misma vivienda sugiere una ocupación continuada tras la llegada de los nuevos señores de la isla, aunque los investigadores todavía no han determinado si se trataba de nuevos pobladores cristianos o de los mismos habitantes musulmanes bajo otro régimen.

El final de un mundo y lo que queda por excavar

El equipo dirigido por Pérez-Juez, en el que también participa el antropólogo Alexander J. Smith, de SUNY-Brockport, prevé continuar los trabajos durante 2027, con la idea de abrir el yacimiento al público más adelante. Menorca ya cuenta con otros puntos donde se investiga ese periodo poco conocido, como el Castillo de Santa Àgueda, cuyas excavaciones dirige el arqueólogo e historiador Carlos Salort. Este tipo de hallazgos conecta con otros descubrimientos recientes sobre la presencia andalusí en la Península, como el secreto andalusí guardado en las tumbas de Jaén, que también ha obligado a revisar lo que se daba por sabido sobre esa etapa.

Lo que hace especialmente relevante este hallazgo no es tanto la antigüedad de los objetos —relativamente reciente si se compara con otros yacimientos de la isla— sino lo que revela sobre los vacíos deliberados de la memoria histórica. Menorca ha construido buena parte de su identidad turística y patrimonial en torno a la prehistoria talayótica, mientras que cuatro siglos de historia islámica apenas figuran en los relatos oficiales. Una casa con el cuenco del pan todavía en su sitio obliga a preguntarse cuántas otras alquerías como esta siguen esperando bajo tierra, y cuánto de esa amnesia colectiva tiene que ver con lo que se decidió excavar y contar a lo largo del último siglo, y cuánto con lo que sencillamente nunca se buscó. Yacimientos como el que se excava en Huelva muestran que la arqueología española sigue reescribiendo capítulos que se daban por cerrados, y Menorca acaba de sumar el suyo.

Por ahora, la alquería de Torre d'en Galmés permanece cubierta mientras el equipo procesa los hallazgos y prepara la siguiente campaña. Cuando vuelvan a levantar la tierra, será para seguir tirando del hilo de una isla que, durante ochocientos años, habló también en árabe.

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Fuente: elDiario.es

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